The power of words
I received the following poem today from my cousin, Ada. I am vaguely acquainted with Cástulo Gregorisch's work. Another of his poems was posted by conductor here. There are others here.
This particular poem I am posting has a special allure for me. It contains a brave and transparent honesty (Soy el que acobardado huyó.) as well as a softer, edge (Soy quien no guarda rencor....Soy el que a odiar no aprendió.) that appeals to those of us who are interested in expressions of the spirit of Christ. The last stanza:
Soy el que no se acostumbra,
Soy quien raíces dejó,
¡Soy el que nunca se olvida
que en Cuba, un día nació!
offers another honest response to the culture that has us conflicted by the generosity of their succor and their contrasting and frustrating pragmatism.
SOY
Soy la ola con su espuma,
Soy muro, soy malecón,
Soy la farola del morro,
Soy guaracha, soy danzón.
Soy el cubano exilado,
Soy comparsa y guaguancó,
Soy aroma de tabaco,
Soy tumbadora y bongó.
Soy el pobre desterrado,
Soy el triste corazón,
Soy el que vive alejado,
Soy quien llora su dolor.
Soy quien anhela volver,
Soy quien nunca se alejó,
Soy quien se fuera obligado,
Soy el que acobardado huyó.
Soy el que sueña despierto,
Soy quien la patria perdió,
Soy el que allá aún se encuentra,
Soy el que nunca partió.
Soy San Rafael y Galiano,
Soy esperanza y amor,
Soy el que añora la patria,
Soy la nostalgia y el ron.
Soy el histórico exilio,
Soy uno más del montón,
Soy el que muere de pena,
Soy el que a odiar no aprendió.
Soy el que ya desespera,
Soy quien paciencia agotó,
Soy el de la larga espera,
Soy poema, soy candor.
Soy la palma, soy la caña,
Soy la conga y su sabor,
Soy el café matutino,
Soy quien no guarda rencor.
Soy el que no se acostumbra,
Soy quien raíces dejó,
¡Soy el que nunca se olvida
que en Cuba, un día nació!
-Cástulo Gregorisch
1/28/06
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